I am a maritime archaeologist from the Basque Country who wants to do his part to record those remains that have been part of a maritime comunity.

Archaeology: “the sport that keeps me fit”?

This is the second time that I have taken part in the Day of Archaeology and I would like to write about how a feel about when friends and family ask me about my job as an archaeologist.

To start with, my sister doesn´t know what to say to her friends when she´s asked about myself, what do I do and so on. All she says is that “he´s doing his things“, and she continues saying something like “he is in X place, doing something but I don´t know exactly what”. All she knows is that I am in different places, working.

My mother does not understand why I need to take back home some pottery, or timber to take pictures, make drawings; she doesn´t understand when I am asked to give a talk what it is what I do. All she knows is that her son is not normally at home as he is somewhere else, working.

And for my friends, when they ask me “how are you”, I answer I´m fine; then I tell them all the things I am dealing with and the places I need to go to to keep me  on the run. And that´s the key: I have to run to meet a customer; I have to run to prepare the budget; I run to hand in the proposal to the government which will issue me with the licence; I run to prepare the equipment; I run to explain my sister, my mother and my friends what I am going to do, even if they don´t understand exactly what it is. I run…

It is clear that under the current economic situation, you have to adapt to the new environment. In my case I have only been able to be the archaeologist for watching briefs which are run by a government (being local or regional). And working in the intertidal zone as, it´s my case, means you need to be at a certain time due to the tide schedule, so you need to run not to miss it, since once the tide is up, there´s no way you can work, as the machines and workers dealing whatever repair, work etc has to be done don´t work either. So you run to the site, do your bit, and run back to your office to make the most of the day.

Therefore, to run my archaeological life, I have to run. I don´t know whether that´s the right way, or the good way, but that´s what I can do right now. I wish this sort of running kept me fit. I need it, if I want to keep on running.

Ser arqueólogo y sobrevivir en el intento

Bueno, es la primera vez que participo en esto así que no sé muy bien ni cómo empezar ni qué poner. Pero aquí estamos y lo mejor que puedo hacer es comentar en lo que ando metido ahora mismo.
Estoy imprimiendo unas fichas para documentar unos muros que están en una ría y que se usan para pescar. Ya veis. Las 3:08 de mi reloj y aquí imprimiendo para que esten listas en unas horas, a las 9:00 que empezaremos aproximadamente en la orilla con los muros de esta ría, la ría de Bilbao, un espacio muy industrializado y que perdió hace tiempo su posible uso pesquero, pero del que estos muros son un recuerdo de que quizás hubo muchos más, y posiblemente en madera desde mucho tiempo atrás. Esto es parte del reto, saber su datación; algunos tendran unas pocas decenas de años, otros quizás puedan llegan o revasar la centuria.
La verdad es que no me importa el horario, ni trabajar tan tarde (personalmente es cuando más concentrado estoy), ni tener que levantarme (bueno un poco sí pues un sábado tener que levantarte para las 7:00) para hacer algo que es por iniciativa personal, algo que me gusta, que me puede suponer mucho esfuerzo no sólo físico sino mental al tener que pensar en los materiales a llevar para la documentación, hacer la ficha (y siempre con la duda de si los campos que has puesto son los correctos o te dejaste algo que luego descubres es importante), el llamar a algún amigo para que se deje “engañar” y te ayude a cambio de prácticamente nada y así suma y sigue.
Y además, sabiendo que no cambiarás la historia, que lo que haces no entrará en el libro Guinness de la Arqueología (vale, ya sé que no hay tal libro, pero a veces lo pienso pues muchos descubrimientos, yacimientos, artefactos y demás se presentan como “el más viejo…, pequeño…, antiguo…, nunca visto…, grande…, mejor conservado…, último descubierto… etc, etc; y si no es el más, es el menos o algún otro superlativo). Es algo que llevo odiando. Parece que el yacimiento, artefacto etc no es válido ni importante por si mismo y ha de llevar un más (o menos) para serlo.

Decia que sé que lo que hago no formará parte de esos grandes hallazgos o yacimientos que luego forman parte de la historia de la arqueología para que otros que vienen por detrás aprendan. No me importa. No hago este trabajo con ese fin. Y además por esto que voy a hacer mañana ni siquiera me pagan sino que pago yo de mi bolsillo los gastos que genere. Lo hago porque disfruto, porque creo que ante un resto hecho por el ser humano que posiblemente desaparecerá, como ya ocurrió hace unos años con otros muros aguas abajo, uno debe posicionarse y tratar de documentar algo, aunque sea poco y mínimo, para que quede de alguna manera su recuerdo, aunque sea en ese informe que nadie leerá en el depósito de la administración correspondiente. Ya sé que hay otros muchos restos por ahí que también han de documentarse de alguna manera y en algún momento. Todo llegará. Es cuestión de tiempo. O desaparecen antes de que uno pueda documentarlos (preferentemente siendo pagado por ello) o lo hará otro colega, o desapareceran por no haber llegado a tiempo. En este caso el resto no sobrevivió en el intento de ser documentado. Esperemos que algún arqueólogo que sobreviva llegue antes de que eso ocurra. Mientras, mañana tengo mi prueba de supervivencia. Mañana (en unas horas) me enfrento a una batalla, mi batalla diaría por la arqueología. Espero volver a casa y haber sobrevivido en el intento.

kalaleku, arrés, petache, zotalak

Muro de pesca en la ría de Bilbao