Arqueología subacuática

Ser arqueólogo y sobrevivir en el intento

Bueno, es la primera vez que participo en esto así que no sé muy bien ni cómo empezar ni qué poner. Pero aquí estamos y lo mejor que puedo hacer es comentar en lo que ando metido ahora mismo.
Estoy imprimiendo unas fichas para documentar unos muros que están en una ría y que se usan para pescar. Ya veis. Las 3:08 de mi reloj y aquí imprimiendo para que esten listas en unas horas, a las 9:00 que empezaremos aproximadamente en la orilla con los muros de esta ría, la ría de Bilbao, un espacio muy industrializado y que perdió hace tiempo su posible uso pesquero, pero del que estos muros son un recuerdo de que quizás hubo muchos más, y posiblemente en madera desde mucho tiempo atrás. Esto es parte del reto, saber su datación; algunos tendran unas pocas decenas de años, otros quizás puedan llegan o revasar la centuria.
La verdad es que no me importa el horario, ni trabajar tan tarde (personalmente es cuando más concentrado estoy), ni tener que levantarme (bueno un poco sí pues un sábado tener que levantarte para las 7:00) para hacer algo que es por iniciativa personal, algo que me gusta, que me puede suponer mucho esfuerzo no sólo físico sino mental al tener que pensar en los materiales a llevar para la documentación, hacer la ficha (y siempre con la duda de si los campos que has puesto son los correctos o te dejaste algo que luego descubres es importante), el llamar a algún amigo para que se deje “engañar” y te ayude a cambio de prácticamente nada y así suma y sigue.
Y además, sabiendo que no cambiarás la historia, que lo que haces no entrará en el libro Guinness de la Arqueología (vale, ya sé que no hay tal libro, pero a veces lo pienso pues muchos descubrimientos, yacimientos, artefactos y demás se presentan como “el más viejo…, pequeño…, antiguo…, nunca visto…, grande…, mejor conservado…, último descubierto… etc, etc; y si no es el más, es el menos o algún otro superlativo). Es algo que llevo odiando. Parece que el yacimiento, artefacto etc no es válido ni importante por si mismo y ha de llevar un más (o menos) para serlo.

Decia que sé que lo que hago no formará parte de esos grandes hallazgos o yacimientos que luego forman parte de la historia de la arqueología para que otros que vienen por detrás aprendan. No me importa. No hago este trabajo con ese fin. Y además por esto que voy a hacer mañana ni siquiera me pagan sino que pago yo de mi bolsillo los gastos que genere. Lo hago porque disfruto, porque creo que ante un resto hecho por el ser humano que posiblemente desaparecerá, como ya ocurrió hace unos años con otros muros aguas abajo, uno debe posicionarse y tratar de documentar algo, aunque sea poco y mínimo, para que quede de alguna manera su recuerdo, aunque sea en ese informe que nadie leerá en el depósito de la administración correspondiente. Ya sé que hay otros muchos restos por ahí que también han de documentarse de alguna manera y en algún momento. Todo llegará. Es cuestión de tiempo. O desaparecen antes de que uno pueda documentarlos (preferentemente siendo pagado por ello) o lo hará otro colega, o desapareceran por no haber llegado a tiempo. En este caso el resto no sobrevivió en el intento de ser documentado. Esperemos que algún arqueólogo que sobreviva llegue antes de que eso ocurra. Mientras, mañana tengo mi prueba de supervivencia. Mañana (en unas horas) me enfrento a una batalla, mi batalla diaría por la arqueología. Espero volver a casa y haber sobrevivido en el intento.

kalaleku, arrés, petache, zotalak

Muro de pesca en la ría de Bilbao