Enrique Baquedano

Excavaciones arqueológicas en Olduvai – La Cuna de la Humanidad (Tanzania)

Excavaciones en el yacimiento PTK de la Garganta de Olduvai. Foto José Yravedra

Excavaciones en el yacimiento PTK de la Garganta de Olduvai. Foto José Yravedra

La garganta de Olduvai constituye uno de los lugares más importantes y emblemáticos del mundo y, por eso, los barrancos de este cañón también son conocidos como la Cuna de la Humanidad.

Los trabajos de excavación fueron iniciados por el matrimonio Louis y Mary Leakey en los años 1950 y se convirtieron en referencia obligada sobre el origen del hombre.

En 1959, durante la expedición anual en Olduvai, Mary Leakey descubrió el cráneo de homínido que se llamó Australopithecus boisei, que se dató en 1.750.000 años. En 1961, Louis Leakey descubrió un ejemplar fósil de Homo habilis, de unos 2 millones de años.

The Olduvai Paleoanthropological and Paleoecological Project (TOPP) está dirigido por Manuel Domínguez-Rodrigo, Audax Mabulla, Henry T. Bunn y Enrique Baquedano.

Visita la web del Proyecto Olduvai en civesmundi.es

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Excavaciones Arqueológicas en Pinilla del Valle (Comunidad de Madrid, España)

Excavaciones en Pinilla del ValleExcavaciones en Pinilla del Valle

El Museo Arqueológico Regional ha sido el impulsor de la creación de un nuevo equipo de investigación interdisciplinar para intervenir en los yacimientos del Calvero de la Higuera, en Pinilla del Valle (Madrid).

Descubierto en 1979 el primero de los yacimientos, la Cueva del Camino, fue excavado entre 1980 hasta 1989 por un equipo de la Universidad Complutense dirigido por F. Alférez. Desde 2002 viene siendo excavado por el equipo de investigación dirigido actualmente por Juan Luis Arsuaga (UCM-Carlos III), Enrique Baquedano (MAR) y Alfredo Pérez-González (UCM). Resultado de las primeras intervenciones es el descubrimiento de este enclave de gran interés paleontológico de unos 80.000 años de antiguedad. Además, entonces se descubrieron los dos primeros molares de Homo neanderthalensis. Fruto de los trabajos desarrollados por el equipo actual de investigación, es la constatación de que este yacimiento se trata de un cubil de hienas.

El Abrigo de Navalmaíllo, por su parte, fue descubierto en 2002. A diferencia de la Cueva del Camino, éste se trata de un campamento de neandertales. Fechado entre 70 y 77.000 años, conserva los restos de las actividades que grupos de homínidos realizaron aprovechando el abrigo de la roca. Aquí se conserva un interesante conjunto de industria lítica musteriense, principalmente realizada en cuarzo, que es el material más abundante en los alrededores, así como una rica asociación faunística producto del consumo de esos homínidos. Hay que destacar la preeminencia de especies de herbívoros sobre los carnívoros que están aquí escasamente representados.

La Cueva de la Buena Pinta, descubierta en 2003, al igual que ocurre con la Cueva del Camino fue usada como cubil de hienas durante el Pleistoceno. Estas introdujeron los restos faunísticos que muestran las marcas típicas de la actividad de carnívoros, así como abundantes coprolitos y restos de hienas inmaduras. Hay que destacar que durante la campaña de 2007 fueron localizados en el nivel 3 de la cueva dos molares de la especie Homo neanderthalensis pertenecientes al mismo individuo.

Por último, y en 2009, se descubrió otro complejo de galerías que se ha denominado Cueva Des-Cubierta. Al igual que ocurre con los tres anteriores, se trata de antiguas galerías rellenas por sedimentos fosilíferos. Aún está pendiente de datación y los restos de fauna e industria obtenidas aún son objeto de estudio. Sin embargo, lo más destacable de estos rellenos es la aparición en 2011 de varios restos dentales infantiles que, al igual que en los otros dos yacimientos, pertenecen a la especie Homo neanderthalensis.

Aproximadamente desde el 15 de agosto al 15 de septiembre de cada año se llevan a cabo excavaciones de verano en los yacimientos del Calvero de la Higuera. Estos días estamos preparando ya la próxima campaña y puedes ver este video de Javier Trueba sobre las excavaciones de 2011.

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Excavaciones arqueológicas en El Llano de la Horca (Santorcaz, Comunidad de Madrid, España)

SANTORCAZ19_altaExcavaciones en Llano de la Horca

En Santorcaz, mucho antes de que la princesa de Éboli fuera allí encerrada y de que las Crónicas de un pueblo deleitaran a toda una generación, antes incluso de que Santorcaz tuviera ese nombre y de que la memoria escrita reviviera acontecimientos históricos sucedidos en este madrileño rincón, entre los siglos III y I a.C. los últimos carpetanos que, a pesar del imparable proceso de romanización, mantuvieron su identidad y sus señas indígenas, ocupaban un cerro estratégicamente situado.

Hoy día conocemos ese cerro como El Llano de la Horca y es uno de los yacimientos de cuya excavación, investigación e interpretación se encarga el Museo Arqueológico Regional, en una intervención programada desde el año 2001 y codirigida por Enrique Baquedano, Gabriela Martens y Miguel Contreras, técnicos del Museo y por Gonzalo Ruiz Zapatero, Catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid.

Cuando comenzamos nuestras excavaciones teníamos algunas referencias sobre este asentamiento de la Segunda Edad del Hierro, pero ya desde el principio se barajaba la idea de crear un Parque Arqueológico, con lo cual se eligió este yacimiento porque reunía, además, unas condiciones excepcionales. Por ejemplo, se encuentra en una localidad  de fácil acceso desde las carreteras A-2 y A-3 y conserva un entorno no demasiado transformado por la acción humana en el que se puede entrar en contacto con la flora y la fauna típicas alcarreñas. Por otra parte, los restos exhumados en excavaciones más antiguas parecían indicar que la última ocupación del yacimiento no era romana y, por tanto, la nueva intervención podía proporcionar una valiosa información sobre sus habitantes carpetanos, que son los grupos prerromanos que ocupaban parte de los actuales territorios de Madrid y Castilla-La Mancha y de los que tan pocos datos se conocen.

Los espectaculares resultados que con las sucesivas campañas de excavación se fueron obteniendo, nos proporcionaron información sobre el elaborado trazado urbano de este asentamiento, con calles que se cruzan formando manzanas de grandes casas adosadas. Se han diferenciado varios niveles de ocupación superpuestos que evidencian remodelaciones o cambios de funcionalidad en las estructuras habitacionales excavadas. Y contamos con el abultado ajuar doméstico que tras el último abandono del poblado quedó enterrado hasta que, casi dos mil años después, nos propusimos rescatarlo con metodología científica.

Todos estos datos corroboran la idea primera de creación de un Parque Arqueológico que en un futuro verá la luz. Nos dará la posibilidad de volver a escribir con trazo firme este pequeño capítulo de nuestra Historia poniéndonos en contacto directo con aquellos carpetanos: poder pisar sus anchas calles empedradas y deambular por sus casas de piedra y adobe de tres habitaciones, saber qué tareas realizaban de forma habitual, saber que se habían aplacado sus, así relatadas, ansias belicosas y que se dedicaban a labrar sus tierras y a criar una importante cabaña ganadera, que transformaban, moliendo, tejiendo o fermentando, la materia prima obtenida, que eran alfareros y trabajaban el metal con gran precisión, que comerciaban y usaban monedas y apreciaban los productos de valor obtenidos con el intercambio… En fin, conocer la vida cotidiana de los habitantes de esta auténtica ciudad prerromana cuyo nombre real aún permanece anónimo pero a la que, con el día a día de nuestro trabajo arqueológico, intentamos colocar en el sitio que le corresponde.

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