Museo Etnográfico

Trabajar con y para niños

Julio, para el área de Acción Cultural del Museo Etnográfico significa Vacaciones de Invierno. Y no nuestras vacaciones, sino el receso escolar de dos semanas de estudiantes en todo el país, sobre todo de niños entre 6 y 12 años.

¿Cómo hacer que los niños se apropien del Museo? ¿Cómo hacer que sientan que este no es un espacio aburrido? ¿Cómo presentarles los contenidos y temáticas de nuestras exposiciones de forma dinámica? ¿Cómo hacer que se vayan con nuevas preguntas, diferentes a las que trajeron? ¿Cómo hacer que vuelvan? Todas estas son preguntas que siempre nos hacemos y que marcan toda nuestra labor. No son preguntas de fácil respuesta, pero nadie dijo que trabajar con y para niños sea fácil. Sí puedo afirmar que siempre es MUY gratificante.

Vacaciones de Invierno (así, con mayúsculas), implica diseñar y programar actividades orientadas a toda la familia, así como también a grupos no escolares con requerimientos específicos (niños que asisten a juegotecas, comedores barriales, grupos scout, etc.).

Soy educadora en el Área de Acción Cultural del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”. Mi día de la arqueología fue dedicado a pensar y hacer para niños.

Enredada

578-1989

O tal vez debería decir “anudada”.

Una de las tareas en las que estuve trabajando, fue reformular la primera parte de “Escrito en los hilos”, una visita-taller sobre quipus incaicos que se realiza en la exposición De la puna al chaco. Una historia precolombina. En la visita, invitamos a los chicos a descubrir qué son los quipus que se utilizaron en el Tawantinsuyu. Se exploran conceptos como comunicación y mensaje, tributo, trabajo, especialización. La visita termina con los chicos aprendiendo a hacer y posicionar los nudos en un quipu numérico.

2013-07-19 16.12.10

“Escrito en los hilos” es una visita que funciona bien. Ya se hizo, y les gustó a niños y adultos (a pedido del público, hemos hecho la versión para adultos).  Para diseñar la visita, trabajamos con bibliografía sobre quipus y Estado Incaico (puedo mencionar a Asher & Asher, Urton, Murra, Gentile y González, entre otros): esa es la base que nos brinda la información académica, sumada a los contenidos de la exposición en donde se desarrolla la visita. A partir de ahí, desarrollamos una propuesta vinculada al juego, la exploración, la manipulación de objetos y la autonomía de los niños como visitantes.

Pero, aunque funciona “bien”, queremos que funcione “mejor”: la primera parte de la visita puede ser más dinámica y hacer un mejor desarrollo de algunos contenidos teóricos. En eso estuvimos trabajando con Bárbara Carboni, estudiante de arqueología que se incorporó este año al Área de Acción Cultural. Y la primera parte de la visita se resume en este relato:  los chicos se van a convertir en funcionarios del Estado incaico. La exposición De la puna al chaco va a ser el territorio que los chicos van a explorar. Este territorio, perteneciente al Collasuyu, le envía tributo al Inca en forma de trabajo y bienes materiales. Los chicos, como funcionarios, tienen que hacer un inventario de esos bienes. ¿Pero cómo acordarse de tantas cosas, tantos números, tanta gente? Esa pregunta nos da pie para introducir el uso de los quipus como sistema de información y registro.

Lo que estamos haciendo es convertir este relato en juego, en actividad. Estamos desarrollando consignas, viendo cómo va a ser la dinámica de grupos, diseñando los materiales que necesitamos para que las consignas y búsquedas sean más claras, seleccionando los objetos que van a acompañar el relato. Hay que poner mucha imaginación, mucha discusión, armar prototipos, y mezclar todo con mucho té, café y mate -sobre todo mate-.

Y cuando esté todo armado: será cuestión de hacer, observar, evaluar y cambiar si es necesario (siempre lo es).

2013-07-19 16.13.322013-07-19 15.56.39

Ana vs. Corel

No soy diseñadora gráfica, pero me toca hacer mucha de la gráfica del Museo, y de los materiales para las actividades. En mi duelo constante con el CorelDraw (es frustrante el tiempo que me lleva poder hacer algo en Illustrator o Photoshop: son tiempos geológicos) hay varias gráficas que tengo en proceso:

  • Ana 1 – Corel 0: terminé de hacer el póster y los flyers para difundir las actividades de vacaciones de invierno.
  • Ana 0 – Corel 1: diseñando un folleto con material informativo acerca de quipus. Es MUCHA información en un lenguaje poco accesible. Los arqueólogos (en realidad casi todos los académicos que conozco) tenemos la tendencia a “escribir en difícil”. Mi tarea es hacer que los contenidos sean más accesibles (no es simplificar, no es lo mismo), reducir la cantidad de texto y ver que todo sea entendible. Y luego observar, evaluar y cambiar (siempre es necesario).
  • Ana 0 – Corel 0: seleccionando jaguares o elementos vinculados al jaguar en la iconografía de estilo Aguada. Es para una de las actividades de Vacaciones de Invierno. Aún no llegue a la etapa en que quiero tirar el monitor por la ventana, así que -por ahora- Corel y yo estamos empatados.

¿Más?

Siempre hay más.

Más allá de que no soy una arqueóloga “típica”, en el sentido de que no me dedico a la investigación (y durante mucho tiempo en mi imaginario eso era sinónimo de ser arqueólogo), mi día de arqueología no se define sólo por tareas de trabajo que están vinculadas (o no) con la arqueología. Leer o escribir para mi tesis -¡ouch!-, tomar un café con compañeras de la Facu, sentarme a leer en casa un artículo que me interesó es parte de mi día de arqueología.

A veces, estar volviendo a casa y esperar el subte hace que salga mi arqueóloga de adentro: para los que conocen los subtes de Buenos Aires: ¿notaron alguna vez el desgaste que ocurre en la pintura del piso de los andenes del subte? Mi hipótesis es que la pintura está más desgastada justo donde se abren las puertas de los vagones. Es una hipótesis que pongo a prueba siempre: sobre todo en horas pico, donde el que está parado más cerca de la puerta es el que tiene más posibilidades de conseguir un asiento libre. Y hasta ahora, ¡viene funcionando!

subte anden

And now the English version for non-Spanish readers!

Working with and for kids – English version
(English is not my first language: I apologize for any mistake or ‘lost in translation’ moment that you’ll find in this post).
For the staff that works at the Cultural Actions area in the ‘Juan B. Ambrosetti’ Ethnographic Museum (Buenos Aires, Argentina), July means winter recess. Not the staff’s winter recess: students from all the country have two weeks of ‘holidays’, specially 6 to 12 year-old kids. So July means kids. Lots of them.
We want the Museum to be appropriated by our young visitors. We want them to find museums interesting, fun, not boring. We want to introduce them to archaeological and ethnographic contents in a dynamic way. We want them to leave the Museum with new, different questions. We want them to come back for more. How to do all that? This question (these aims) is behind everything we do towards our young audiences. It’s not an easy question to answer or to put into practice. No one said working with and for children would be easy. It isn’t! But it’s always absolutely rewarding.
‘Vacaciones de Invierno’ (Winter Recess –in capitals-), means to design and program activities for kids and families, and also for non student special groups.
I’m part of the team of educators at the Cultural Actions area in the Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”. My day of archaeology was focused on planning and doing for kids.
Tangled
I should say ‘tied in knots’.
One of the tasks that I had to do on this day was to revamp the introduction and first part of a hands-on activity called ‘Escrito en los hilos’ (‘Written in the strings’). In this activity, our visitors find out what Incan khipus are, while exploring our From puna to chaco. A pre-Columbian history exhibition. We work with several concepts, such as communication, language, message, tribute payment, goods production, specialization. At the end of the activity, kids learn how to make the three main types of knots and their positioning in a numeric khipu.
‘Written in the strings’ is an activity that works very well. We’ve already done it many times, and kids and grown-ups enjoyed it (in fact, the ‘grown-up’ version was developed due to the demand of our audiences). We designed the activity based on several works on khipus and the Incan State (such as Ascher & Ascher, Urton, Murra, Gentile, González, among others): that’s part of our theoretical base, besides all the academic information of the exhibition in which the activity takes place. But that’s not all. In the design it was essential to include moments of playing, exploring, object handling and decision making. All this in under an hour. And we did it. And even if it works well, we want it to work even better: the intro and first part of the activity could be more dynamic. Some of the academic content could be subtly introduced during the playing or exploring moments.
I was working in the revamping with Barbara Carboni, an archaeology student that joined the staff this year. We rewrote the introduction and the first part (storytelling plays a very important role in this). To make a long story short, this is our retelling, the basis of our script:
Our young visitors are civil servants for the Incan State. The exhibition From puna to chaco is the territory that our functionaries will explore. This territory –a part of the Collasuyu- sends tribute payment to the Inca in work and goods production. The kids, as civil servants, have to inventory those goods and the specialists that produce them. But how can they remember so many things, so many numbers, so many people? That question is the stepping stone to introduce the use of khipus as a recording and information system.
We are transforming this script, this story, into a game, an activity. We are writing the guidelines, reorganizing the group dynamics, designing the new materials to help in making the guidelines clearer, selecting the objects that will give depth or a new dimensión to our script. Lots of imagination, group discussion, debate, prototyping and huge quantities of tea, coffee and mate –specially mate-.
When all is finished, well do, execute, observe, evaluate and change if necessary (and it is always necessary).
Ana vs. Corel
I’m not a graphic designer, but a lot of the graphic design for the Museum and the graphic materials for our activities is in my hands (don’t ask). Right now, this is in line in my constant struggle with/against (with and against) CorelDraw (if I attempt to do it in Illustrator or even Photoshop the time crawls down to geological era slowness):
• Ana 1 – Corel 0: I’ve finished designing the Winter Recess posters and flyers. Yay!
• Ana 0 – Corel 1: designing a brochure with information about khipus. It’s A LOT of information –too much- written in a difficult (academic) language. Most archaeologists (and most of the people in academia that I know) tend to write not in English or Spanish, but in ‘difficult’. My task is to make contents understandable without simplifying them, shorten the text, print, see if it works, evaluate and redo if needed (always room for improvement).
• Ana 0 – Corel 0: searching, choosing, scanning and cleaning elements of jaguar iconography (jaguars in Aguada style). It’s for the graphic materials in a new activity for this Winter Recess program. I haven’t reached that moment in which I want to throw the computer through my window, so –for now- the score is even!
More?
There’s always more.
Even if I don’t consider myself a typical archaeologist (what is a typical archaeologist? Here in Buenos Aires, most archaeologists that I know are researchers for academia –at least the ones that are working as archaeologists-), my day of archaeology is not only defined by the activities in my workday. Reading an interesting article, writing for my thesis –ouch!- having a cup of coffee with former classmates is also part of my day of archaeology.
Sometimes, just being at the subway station waiting for my train brings my inner archaeologist out. If you’ve ever been to the subway in Buenos Aires: have you noticed that the yellow paint on the floor at the edge of the platform is eroded or marked in some places? My ‘hypothesis’ is that it wears down right where the doors of the trains open. I always put this hypothesis to the test. Specially on peak hour, when standing closet o the opening doors is the difference between finding a seat or playing sardines in a can. And it’s been working!