SIG

Le chantier de fouille, “terrain de jeu” de l’archéologue

Réalisation d’un relevé topographique sur le chantier de Villenauxe la grande (je suis à gauche) © Antoine David, Inrap

« Je n’ai rien oublié ? » ai-je pensé au moment de prendre la voiture pour rejoindre mon collègue Laurent, responsable d’une opération de diagnostic à Verdun dans la Meuse. Je m’appelle Luc Sanson, je suis technicien d’opération à l’Inrap Grand Est et je m’apprête à débuter une journée qui me semble assez représentative de ma vie d’archéologue.

 

Le diagnostic est situé non loin du centre-ville de Verdun, où une stratification importante est supposée, mais à proximité immédiate des remparts médiévaux et modernes de la citadelle. La réalisation des tranchées de diagnostic est complexe, des blindages ont été prévus au cas où il faudrait descendre au fond, afin de réaliser les observations archéologiques en toute sécurité. Ce sont principalement des niveaux de remblais contemporains et modernes qui s’offrent à nos yeux. Les découvertes de la journée ? Quatre sections de murs avec le sol associé appartenant à un bâtiment disparu. Il s’agit de toute évidence d’un bâtiment du XXe siècle. Pourtant, ni les clichés orthogonaux de l’IGN (Institut national de l’information géographique et forestière), ni les plans de la citadelle en notre possession ne font figurer cette construction. L’archéologie reste bel et bien une source d’information importante, même pour les périodes les plus récentes.

 

Réalisation d’un sondage profond blindé sur le diagnostic de Verdun © Luc Sanson, Inrap

L’examen de l’épaisseur des remblais nous questionne sur l’état du terrain avant les terrassements. Nous allons certainement entreprendre de les modéliser avec le logiciel QGIS, un logiciel libre de Système d’Information Géographique (SIG). Je me demande si l’épaisseur moyenne des remblais pourrait être estimée avec le logiciel R. Étant en plein apprentissage de ce logiciel libre de statistiques, je ne rate pas une occasion de m’exercer afin d’améliorer ma pratique.

Fouille d’une sépulture sur la fouille de Villenauxe © Jérémy Maestracci, Inrap

La canicule ne nous épargne pas, la fin de journée est particulièrement éprouvante ! En rentrant du terrain, je passe par le centre de recherches archéologiques Inrap de Metz pour récupérer du matériel de prélèvement. J’en profite également pour rendre visite à mon collègue Franck, infographiste, qui réalise la mise en page d’un rapport de fouilles que je viens de rédiger. Il s’agit de la fouille d’une nécropole de l’Antiquité tardive à Villenauxe-la-Grande, dans l’Aube, dont j’étais le responsable scientifique. J’étais assisté de mon collègue Jérémy, anthropologue, le tandem que nous formions était idéal pour ce type de fouille. Franck me signale quelques petits problèmes à régler, comme la numérotation des figures. J’aurai le week-end pour les solutionner !

 

Enregistrement d’une sépulture sur le chantier de Villenauxe-la-Grande © Jérémy Maestracci, Inrap

En rentrant chez moi, je repense à cette fouille de Villenauxe, dont la phase terrain s’est achevée il y a deux ans déjà ! La fouille de ces sépultures fait partie de mes meilleurs souvenirs d’archéologues. Je prends enfin conscience que mon quotidien est marqué par plusieurs temporalités : le quotidien immédiat avec le diagnostic de Verdun ; le moyen terme de l’achèvement de la rédaction d’un rapport ; et le long terme de souvenirs enfouis qui ressurgissent çà et là. C’est peut-être cela le quotidien de l’archéologue !

Prospección desde el sillón

Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), España.

Introducción técnica (con palabras raras y eso)

El uso de tecnologías geoespaciales tanto para investigación como para gestión y protección del patrimonio arqueológico es algo bastante consolidado ya en esta nuestra disciplina. Dada la buena disposición del estado, en España disponemos desde hace años de una ingente cantidad de datos geográficos de libre acceso a nuestro alcance cuyo número no deja de crecer y que permiten que cualquiera persona pueda trastear en el espacio cuanto y como crea conveniente.

Una de las grandes posibilidades ofrecidas por estas tecnologías que en la última década ha ido ganando fuerza es el uso de datos LiDAR, nubes de puntos obtenidas con láser que permiten modelar superficies con bastante precisión y clasificarlas en categorías (Para más información, https://es.wikipedia.org/wiki/LIDAR). La precisión obtenida con algunos sensores permite reconstruir la superficie del terreno con resoluciones altísimas aportando, entre otras muchas cosas, una visión diferente de los sitios arqueológicos a la que estamos acostumbrados.

Una de las grandes posibilidades que ofrece el uso de LiDAR en arqueología es la de realizar desde tu silla (o sillón, todo depende del estatus) prospecciones sobre grandes áreas de terreno en las que detectar cualquier anomalía superficial susceptible de ser un sitio arqueológico.

El resumen del trabajo

Hoy, 29 de Julio de 2016, en el Día de la Arqueología, estoy dedicando la jornada a aplicar estas técnicas no invasivas para comprobar su eficacia a la hora de identificar y delimitar yacimientos, tanto ya conocidos como nuevos. En concreto, como parte de un proyecto, estamos revisando zonas del Concello de Friol, en Lugo, un territorio bien conocido y prospectado hace años a través, básicamente, de trabajo de campo.

La cobertura de datos LiDAR de España es también de libre acceso e incluye todo el territorio estatal, si bien la calidad de los mismos muchas veces no permite obtener de forma precisa una resolución mejor a 1 m (hay que pensar que estos datos se tomaron con otros fines que no requieren tanto detalle como planeamiento urbano, forestal y demás). No obstante, trabajar con modelos de 1 m de resolución está resultando suficiente por lo general en este caso y, de forma constante, estamos identificando túmulos (tanto nuevos como conocidos) y estructuras como fosos y terrazas asociadas a castros.

Para visualizar todos estos elementos nos estamos ayudando de filtros que nos ayuden a resaltar características del terreno tales como la pendiente, la concavidad/convexidad o su exposición al sol. La posibilidad para identificar elementos arqueológicos en estas superficies frente a métodos tradicionales como la fotointerpretación se hace bastante evidente:

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Figura 1: Comparativa. La misma superficie vista desde el aire vs vista con datos LiDAR. Los puntos rojos representan túmulos, la mayoría de ellos no visibles con fotointerpretación. La rugosidad de la imagen de LiDAR quiere decir que la calidad de los datos no es muy alta. Sin embargo, es suficiente para identificar los túmulos más grandes.

El caso de la imagen anterior es de túmulos cuya existencia ya era conocida pero, no obstante, en ocasiones también estamos localizando posibles túmulos no documentados que, obviamente, tendrán que ser confirmados en el campo. El trabajo no resulta excesivamente complicado, pero sí requiere un buen ojo, muchas horas de dedicación buscando en la pantalla y, sobre todo, mucha paciencia para no entrar en desesperación cuando revisas hectáreas y hectáreas en un solo día buscando bultos sospechosos.

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Figura 2: Excederse con el LiDAR en una misma jornada y no tener resultados positivos puede llevar a la desesperación, así que paciencia.

En definitiva, y como consejo/resumen, idos preparando, compañeros de profesión, pues como la calidad de los datos LiDAR vaya en alza y se sigan desarrollando nuevas técnicas es posible que la prospección convencional pierda importancia… ¡Así que ya podéis ir afinando el ojo!

Por Jorge Canosa-Betés